miércoles, 3 de diciembre de 2008

oct 2007

MUJERES MUERTAS

Hoy mostraron en las noticias la romería número cincuenta adjudicable al famoso femicidio. Ya me imagino al picante de mierda contando los asesinatos de queridas, cónyuges y pololas en la tele para acertarle justo al cincuenta. No creo en eso de “me vino la locura”, “me descontrolé”, “me le borro todo”; creo que hay una planificación siniestra, una determinación que muchos de ellos tomaron el día que vieron a tanta vieja guatona y cabras chicas felices cruzándose la banda presidencial en la calle, celebrando ilusas el empoderamiento femenino. Tanta celebración se paga cara. Es muy cierto que para bailar el baile de la violencia intrafamiliar se necesitan dos. Yo misma he visto eso en mujeres cercanas, he contemplado la estupidez, la comodidad, el marasmo con que algunas de nosotras aguantan lo inaguantable, sometiendo a sus hijos y al resto de su familia al lamentable espectáculo de ver a su madre, a su hija, a su amiga sometida a vejámenes constantes; yo misma me he desesperado tratando de ayudar a quien muchas veces a la primera de cambio traiciona a quienes le ayudaron para volver a pegarse un polvo reconciliatorio con un asesino en potencia…pero lo de ahora es diferente, nos están matando…de a una. Hay algo que huele mal en esto del femicidio. Si fuera algo conocido, bastaría con ampliar la figura de parricidio a cualquier asesinato de pareja, ex pareja, querida, barracana, parejas homo y hetero, amantes, padres de hijos en común etc. Pero, esto es diferente, hoy se ha ampliado a asesinatos sin sentido tradicional, si así puede llamársele. Femicidio se define como el asesinato de una mujer, por el sólo hecho de serlo. Mi profesor de derecho penal dice que si alguien mata a una mujer sólo por ser mujer, cae en la categoría de psicópata. Yo no lo creo. Es que si miramos con calma, por ejemplo, los horribles asesinatos de negros, de judíos, de inmigrantes; apreciaremos que el elemento común de ellos es percibir a la víctima como un “otro”, diferente y ajeno a “nosotros” y que por ende, se percibe como una amenaza. El femicidio se ha dado en forma pionera, por lo menos en nuestros tiempos, en la cuidad de Juárez, en México. ¿Qué hizo que las mujeres de esta localidad comenzaran a ser percibidas como “otros”? Tal ves la llegada de las maquiladoras que les dieron trabajo, independencia, divertimento, movilidad. Se creó otra capa social con las trabajadoras de las maquilas, ya no dependían de los borrachos dormilones arquetípicos mexicanos, pasaron a ser “las otras”, se constituyeron en una molesta presencia entre varones cesantes o bien condenados a servirlas como choferes de buses, cuidadores de las discos donde bailaban, novios desechables, policías obligados a recibir sus denuncias, etc. Todas estas figuras han cabido en el puñado de detenidos por los crímenes de Juárez.

Y ¿Qué pasa por casa? ¿Tanta presidenta, ministra, intendenta, subsecretaria, etc, no le hará hervir las gónadas a tanto huevón mal criado por nosotras mismas? Acaso, ahora, tal vez somos más que nunca los negros del mundo, que después de haber ido a Harvard tiene una diana del porte de un buque en la geta.

Publicado por monamala el 16 de Octubre, 2007, 9:32 ~ Comentar ~ Referencias (3)

No hay comentarios: