Las vacaciones comienzan en navidad y terminan en el año nuevo. El resto de Enero, se supera la mona y la perplejidad corporal de no hacer nada, y durante Febrero (corto, caro y hediondo), el calor se hace insoportable en el contraste de "lafarditafelí" y la "poleritaconpabilo", versus la horrorosa vitrina escolar de la multitienda. Ahi acaba toda dicha vacacional.
Me imagino, que de Reñaca al norte, bordeando por Con Con...llegando hasta Zapallar, las cosas serán diferentes, los team de gente soleada, los empresarios con su puta libreteada al lado, bien teñida y operada, los políticos en veranada, etc, contarán con otros tiempos, con lugares menos ruidosos, con sombras de árboles, con menos mojones de perro....pero aquí, en el centro asalariado y en la barriada cerruca , durante Febrero (corto, caro y hediondo), el único brillo lo dan las noches del Festival de Iña. Esta institución, que comenzó como todo festival provinciano, de la sandía o la cebolla, adquirió proporciones monumentales durante la dictadura, por aquello de "pan y circo quiere el pueblo".
Si bien es cierto, que los años de democracia, el cable, el internet, etc, han estado a punto de aniquilarlo, al igual que a la Teletón, de vez en cuando, algún humorista de calle o una estrellita de turno, calientan de nuevo al respetable, lo suficiente para prolongar su existencia......pero.....en aquel entonces....(cuando yo era chica), era El acontecimiento del verano. Las familias se preparaban, cual mas cual menos, comprando viandas e instalando subrepticias antenas, cuando la administración de turno, por algún presagio antojadizo, amenazaba con no transmitir la señal para la región. Los pelusas se aprontaban a escalar el cerro y colarse a la galucha y Mi propio padre, compraba entradas y confeccionaba cucuruchos de periódico, para ejecutar el común acto incendiario con que la audiencia agasajaba al artista que no los aburriera :"La Antorcha"...
Porque el espectáculo, en ese entonces, (cuando yo era chica) era la gente, el Mounstruo, el genuino Mounstruo, cotidianamente reprimido, se encontraba de frente y en vivo con las cámaras oficiales, y se permitía desde el anonimato, corear la protesta de turno:
a los pacos : "psi-có-patas, psi-có-patas, psi-có-patas"
a las autoridades: "a-se-sinos, a-se-sinos, a-se-sinos"
al régimen: " y va caer, y va caer..."
las viejas fachas: "pinoche pinoche, aqui tamo con uté"
Asi y todo mi facista padre, se entusiasmaba a tal punto, que un año inmemorable, me pidió que le regalara mi muñeca Pocha, una clásica pepona de felpa, con pelo de lana, para arrojarla a la multitud de la galería durante el intermedio, para que quien la reciviera, la volviese a arrojar, y así, toda la multitud, métale hueveo eeeeeeeeeeeeeh, vuela la pepona, eeeeeeeeeeeeeh, vuelve a volar. Vi a mi muñeca, perdida para siempre, volando de sector en sector, y la gente, metale hueveo eeeeeeeeeeeeeh. Algo de esa imagen se me grabó para siempre, sabía que iba a servirme la cara naranja con ojitos azules, volando en la Quinta Vergara, perdiéndose entre las manos anónimas.
Hoy en día y desde que me hice terapia, esa imagen aparece cada vez que alguien dice tener "La Razón" o que otro tiene "La Culpa". Culpa y Razón no son para mí sino una muñeca de trapo, inexistente en si misma, que la mitad de las personas de un anfiteatro tratan de arrojarle a otro y la otra mitad, de adjudicarsela.
Publicado por monamala el 5 de Febrero, 2006, 7:45 ~ Comentar ~ Referencias (3)
No hay comentarios:
Publicar un comentario