miércoles, 3 de diciembre de 2008

abril 2007

A LA RONDA RONDA...

Caballito blanco
Llévame de aquí
Llévame a mi pueblo
Donde yo nací

Tengo, tengo, tengo
Tú no tienes nada
Tengo tres ovejas
En una cabaña
Una me da leche
Otra me da lana
Otra mantequilla
Para la semana

Esos versos infantiles, me los cantaba mi tatita, la Marta, para ver si yo comía, mientras gesticulaba ostentosamente con la boca, entre cada verso, tratando inconscientemente de que yo imitara los movimientos deglutorios, para ingerir el potaje, por lo general nauseabundo, de la comida infantil. Mientras cantaba, yo imaginaba que cresta significaba la canción, en un intento semiológico rupestre, me figuraba al sujeto que interlocutaba con un caballo y me preguntaba si el animal podía responderle, si la segunda estrofa acaso era la replica equina al descabellado intento de pedirle movilización verbalmente al animal. ¿Sería el propio caballo el dueño de las ovejas? Si no, quien otro era ese “tu”, del “tu no tienes nada”, otro acaso… ¿distinto del caballo, o el hablante en primera persona? Mientras más pensaba, mas iba deglutiendo la papilla insalubre, de sesos molidos, bistec de hígado y otras delicias que le daban pretéritamente a los críos. Hoy en el almuerzo, los versos empezaron a nadar en mi cabeza, varios días de comida mala me los han traído a la memoria gastronómica musical. Caballito blanco llévame de aquí, llévame a mi pueblo donde yo nací…Se me imagina el roto, venido del campo, botado en plena vega central o al pie del mercado cardonal, viendo un transporte de tracción animal, cargado hasta el cielo de lechugas venidas de su terruño, con un caballo blanco y famélico, sediento de libertad y de campo tanto como el mismo, me lo imagino cantando, elevando un grito poético de anhelo, como cuando los estacionadores cantan a un tercero imaginario, para significar que la lola tetona que pasa por ahí, les gusta: “lo que pashó pashóoooo, entre tu y yoooooooo” Así mismo, ese roto urbanizado se desclasa, y pretende tener mas que el otro miserable, en un edén primigenio y bucólico, “Tengo, tengo, tengo, tú no tienes nada”. Acto seguido desliza la connotación sexual y proxenética: “Tengo tres ovejas en una cabaña. Una me da leche, otra me da lana, otra mantequilla para la semana.” Las tres hembras dejan de tener carácter animal al vivir en un inmueble; la leche y la lana denotan obviamente la comida y el abrigo, mientras que la mantequilla, al asociarse a la grasa o manteca (Vg. Este chancho no da grasa = este sujeto no aporta dinero), hablan a las claras del dinero para el bolsillo. Algo parecido a la tan famosa “Pensión Soto”, donde dan casa, comida y poto, o mas bien, la “Pensión Lillo”, donde dan casa, comida, poto y dinero para el bolsillo.

Si piensa que he exagerado en la deglución, haga usted el intento con esta otra nana infantil, con la que mi madre dice que yo espeté mis primeras palabras, llamada como el canero brebaje:

“El Pájaro Verde”


Hay un pájaro verde puesto en la esquina…ina
Esperando que pase la golondrina…ina
Yo no soy golondrina soy un muñeco…eco
Que cuando voy a misa me pongo hueco…eco
Y si me pongo hueco es por que yo quiero…ero
Porque la chancha mía tiene dinero…ero
Y si tiene dinero que me lo preste…este
Para comprarme un traje de seda verde…erde

Publicado por monamala el 21 de Abril, 2007, 8:42 ~ Comentar ~ Referencias (3)

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